Mexico

El Duelo

El Juego de Pelota Mesoamericano es uno de esos rituales cuya antigüedad, extensión territorial y persistencia demuestran el arraigo y significatividad de una expresión popular, cuya puesta en escena sincretiza una serie de topoi [comunes denominadores] sobre la vida misma.

En cuanto competencia, es metáfora de la dinámica cósmica y representación del eterno transcurrir entre vivir, morir y resucitar. El juego, en sí, conjuga la belleza y la violencia de la creación y la destrucción. El espacio ritual es, además, el portal que conecta los planos del universo, manteniendo en su formato la posibilidad de transgredir el orden establecido.  Jugar pelota es vivir y es morir, saber jugar es entender el cosmos.  Tanto individuos como comunidades se reconocen en el juego: de alguna manera todos saben-recuerdan que la supervivencia del universo pende de un golpe en un instante.

La esencia del perfomance es pues, la tensión-movimento, la imprescindible dinámica que conjura las fuerzas de la creación-destrucción. Sus múltiples formas y reglas denotan la adaptabilidad y la certeza del ritual. La conexión estética entre presente y pasado en las múltiples expresiones populares actuales del juego de pelota recorre la gama fascinante y contradictora de la memoria en el no-lugar y de la identidad-esperanza del subordinado, cuya vida está en el juego.

Hoy Humberto Velez asume el reto de reinventar esta tradición performática a través del arte: traduce la ceremonia hacia lo contemporáneo y presenta lo sagrado y lo popular en clave de transformación, donde el temor atávico a la historia deviene en construcción estética a través de la agresiva belleza del juego.

Carlos Fitzgerald Bernal

Panamá, 2015.

The Duel

The Ball Game is an ancient ritual, deeply rooted and widespread amongst the many Mesoamerican peoples, a most persistent expression of popular culture´s topoi [common denominators] whose syncretic staging bears witness to its profound vitality.

The game, as competition, becomes a metaphor for the dynamics of the cosmos and represents the eternal passage between life, death and rebirth.  As performed, the ballgame conjugates the beauty and violence of creation and destruction. Moreover, the ritual scenario works as a gateway, connecting the orderly planes of the universe within a layout that also allows for transgression.  Thus, to play ball is to live, but it is also to die, as those who know the game are the ones who understand the cosmos. Both individuals and communities know their role as ritual players, never forgetting that the very survival of the universe might hang on the right play at the right time.

The essence of the performance moves through the unavoidable tension conjured up when the forces of creation and destruction come together.  Today, the ballgame has multiple forms and rules which not only demonstrate how resilient the ancestral knowledge can be, but also allow for an aesthetic connection between past and present.  The full range of contradictions related to displacements of memory and subaltern identities, nonetheless, manage to flourish within the hope of release afforded by playing and, thus, placing life at stake.

Humberto Velez has taken on the challenge of reinventing this performative tradition through art: he translates the ceremony into contemporary culture and presents the sacred and the popular as keys to our transformation; thus, redirecting our atavistic fear of history into an aesthetic construction through the belligerent beauty of the game.

Carlos Fitzgerald-Bernal

Panama, 2015